Cómo hacer brócoli

Cuando vayas a comprar brócoli, asegúrate de escoger uno que tenga un color verde oscuro, con floretes muy próximos entre sí y un tallo firme.

El brócoli se diferencia de la mayoría de las verduras, ya que ofrece texturas contrastantes en su forma natural. La diferencia del tallo denso contra la ternura de los suaves floretes. Durante la cocción, el brócoli, al igual que otros vegetales fibrosos, no absorbe todo el líquido, incluido el aceite, aumentando así, los beneficios para la salud que le dan un gran prestigio como verdura. El brócoli se presta bien a la mayoría de las técnicas de preparación, pero al vapor, salteado y cocido a fuego lento, son unas técnicas culinarias que proporcionan unos resultados ideales, si no perfectos. Sin embargo, la clave para cocinar cualquier alimento a la perfección, tanto las carnes como los vegetales, radica en el uso de un método de cocción adecuado al alimento y siempre condimentado a al gusto del comensal.

Cómo hacer brócoli

Cosas que necesitarás:

  • 1 cabeza de brócoli.
  • Cuchillo de cocinero.
  • Servilletas de papel.

Instrucciones

Lava el brócoli y sécalo con las servilletas de papel. Corta los floretes del tallo, dejando unos 30 cm de tallo. Reserva el tallo del brócoli para otro uso en la nevera envuelto en un film de cocina o en el interior de un recipiente hermético.

Los tallos tardan más en cocinarse que los floretes, por lo que no se deben combinar. Cuando se utiliza el tallo para otras preparaciones, como guisos, debes empezar por pelar el exterior con un pelador de verduras. Corta el tallo en cubos de menos de 1 cm. No es tan importante la forma de los cortes como la uniformidad del tamaño.

Recorta los floretes, dejando un cm del tallo. Separa los ramitos pequeños de las otras piezas a mano y utiliza un cuchillo para cortar los floretes más grandes por la mitad. Al igual que con los tallos, la forma no es tan importante como el tamaño para conseguir una cocción uniforme. Si hablamos de que quieres darle al plato una presentación excelente, entonces sí que debes tener en cuenta la forma de los cortes.

Brócoli al vapor

Vierte unos 75 ml de agua en una cacerola y coloca una cesta para cocinar al vapor. Alternativamente puedes utilizar una vaporera. Si tienes thermomix, también puedes utilizarla junto con la bandeja especial para cocinal al vapor.

Recuerda de tapar la cacerola o vaporera y llevar el agua a ebullición. Retira la tapa y agregar los floretes de brócoli a la cesta de vapor. Baja un poco el fuego, debes seguir cocinando el brócoli a fuego medio. Coloca la cubierta y deja aproximadamente cinco minutos. Antes de apagar el fuego, pincha el brócoli, éste debe quedar al dente.

Retira el brócoli una vez que tenga el punto ideal de cocción y sazónalo al gusto con aceite de oliva, sal kosher y pimienta negra recién molida.

Cómo cocinar brócoli

Brócoli salteado

Calienta una sartén con una cucharada de aceite de oliva a fuego medio-alto durante cinco minutos. Añade dos tazas de floretes de brócoli frescos salpimentados al gusto con sal kosher y pimienta negra recién molida. Añade el brócoli a la sartén.

Saltea el brócoli hasta que se cueza totalmente, aproximadamente unos tres minutos. Mezcla los floretes de vez en cuando para que se cocinen de forma uniforme.

Brócoli cocido a fuego lento

Pon una olla con 1 litro de agua a fuego alto hasta que hierva. Sazona el agua al gusto con sal. Prueba el agua para saber si está soso o salado y así poder ajustar según sea necesario. Piensa que si el agua está muy salada, el brócoli también lo estará. Es mejor, tener que añadir un poco de sal en el momento de servir que el plato esté salado.

Reduce el fuego a nivel medio y agrega el brócoli a la olla. Cocina a fuego lento hasta que quede tierno. Compruébalo pinchando un florete con el tenedor. El brócoli debe estar listo en aproximadamente cinco minutos.

Recuerda que contra más agua se evapore de la olla, más concentración de sal quedará en el agua restante. Si te quedan con poca agua, es posible que éste quede mucho más sabroso de lo que pensabas. Así que cuidado con dejarlo hervir demasiado. Además piensa que, contra más tiempo hierve, más propiedades beneficiosas para nuestra salud pierde.

La opción fresca siempre es mucho mejor, pero aún así, la opción congelada sigue siendo buena.